Comprar en Rebajas y no morir en el intento – #Fashion Friday

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Ya están aquí. Como cada año han llegado, o están a punto de hacerlo, fieles a su cita para hacerles las compras más llevaderas a nuestros bolsillos. Y también para crearnos algún que otro quebradero de cabeza.

Pero las rebajas pueden ser un arma de doble filo. Podemos acabar comprando cosas innecesarias por el simple hecho de que estén rebajadas, o por el contrario, huir de la sección de la sección de descuentos como de un orco y acabar arrasando con todo aquello colocado de manera impoluta en la parte de nueva colección.

En España el período de saldos y descuentos va desde principios de enero hasta comienzos de marzo o abril, dependiendo de la comunidad autónoma en la que nos encontremos. Aunque desde 2012 podemos disfrutar de este tipo de ofertas con más regularidad, de forma similar a otros países europeos. Y en el extranjero ya han podido disfrutar de suculentos descuentos incluso desde el día siguiente a Navidad.

Para no perdernos entre carteles luminosos y sacar el mayor partido a nuestro dinero aquí va una serie de consejos para comprar en rebajas y no morir en el intento.

1. Piensa de antemano y haz una lista.

Al igual que no es aconsejable ir a comprar comida con el estómago vacío, tampoco lo es lanzarnos en buscas de chollos con ansia viva por gastar nuestro dinero. Hacer listas una buena manera de evitar compras impulsivas, de acordarnos de lo que realmente deseamos sin perder el rumbo. Haz un inventario de todo lo que se te pase por la cabeza, por orden de necesidad a capricho, para tener muy presente cuáles son tus ‘must-have’.

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2. Crea un presupuesto y cíñete a él.

Siempre puede haber excepciones, pero salvo fuerza de causa mayor… sal de casa con una idea clara e inamovible de cuánto te vas a gastar. Elige una cantidad sensata, que realmente te puedas permitir, y si es posible, asigna un precio máximo aproximado para cada artículo que buscas. Ir a las rebajas con una mentalidad compulsiva es el peor enemigo de cualquier comprador.

3. Compara hasta que te aburras.

A veces pagamos más por un producto por dejarnos llevar por el impulso de comprar en un determinado establecimiento, y no contrastar. Incluso es recomendable cotejar precios tanto en tiendas físicas como online, cuantas más posibilidades cotejemos mayores serán las ventajas que encontremos.

Las tiendas en línea (tanto las nacionales como internacionales) suelen ofrecer importantes descuentos que a veces incluso superan a las tiendas convencionales, gastos de envío reducidos e incluso gratis, y con la comodidad de no salir de tu propia casa, no aguantar multitudes, ni tener que hacer colas. En mi opinión, lo más sabio es beneficiarse de las ventajas que ambos tipos de comercio ofrecen y mezclar compras en tiendas convencionales con otras en línea.

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4. Los clásicos nunca pasan de moda.

No te dejes llevar por las tendencias en exceso y apuesta por eses artículos, prendas y accesorios inmortales a los que no les afectará en exceso el paso del tiempo. O a esos artículos intemporales a los que no tienes acceso normalmente. No te gastes la mayor parte de tu presupuesto en un producto del que no vas a querer saber nada dentro de seis meses o un año, por mucho que te tiente comprarlo ahora.

En mi opinión echa un ojo, y si puedes hazte con aquellos artículos que serán tus mejores aliados: unos zapatos de piel, una camisa blanca, un traje negro (o el típico y socorrido vestido negro o LBD si eres mujer), un producto de belleza reparador para arrancar el año, un buen perfume, etc.

5. El que espera, desespera.

En estas circunstancias hay que tener las cosas muy claras y no dejar espacio para la indecisión. Si deseas algo pero no lo tienes demasiado claro o piensas que aún puedes conseguirlo más barato, llévatelo contigo porque es muy probable que  cuando vuelvas a por él haya desaparecido para siempre. Siempre puedes devolverlo si una vez en casa no te acaba de convencer, o lo has visto más económico.

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6. Ojo con los detalles.

Los objetos rebajados deben mostrar su precio original junto al rebajado, o bien indicar de forma clara el porcentaje de la rebaja. No pierdas de vista los detalles fundamentales de lo que vas a comprar y fíjate especialmente en las etiquetas. Las etiquetas son tus amigas. En ellas, siempre debe aparecer el precio de rebajas junto con el anterior. Si no es así, tendrá que figurar el porcentaje de descuento que ha sido aplicado. El etiquetado debe ser igual que el de los productos no rebajados: estar redactada en alguna de las lenguas oficiales del Estado, detallar las instrucciones de planchado y lavado y, en los electrodomésticos, señalar el grado de eficiencia.

En el caso de las comprar a través de Internet, siempre puedes hacer una captura de pantalla en el que se vea el precio y calidad de los productos para poder reclamar en caso de que lo que te llegue sea diferente a lo esperado.

7. Conserva todos los tickets y facturas.

Es tu única prueba de que has adquirido ese artículo en ese establecimiento. Es normal acabar pasando de largo por los probadores para ahorrarse colas, o cambiar de opinión en casa como comentaba en el punto número cinco. Guarda todos los tickets, facturas o comprobantes de compra para poder cambiar aquello que no deseas sin lamentaciones. Comprueba que aparece en ellos el nombre del producto, fecha, precio, nombre y CIF de la tienda.

8. No a la publicidad engañosa.

La publicidad es un tipo de contrato. Exige que los precios sean los mismos que viste en una campaña, en un folleto o en el cartel de la puerta. Infórmate de la política de devoluciones de cada establecimiento, las políticas especiales de compra, servicio postventa, etc. Que no te den gato por liebre.

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9. Pregunta.

Una vez encontré un bléiser de rebajas que me encantó, pero no tenían mi talla. En lugar de marcharme con las manos vacías pregunté al dependiente si podía comprobar si quedaba disponible mi talla en el almacén o en alguno de sus otros establecimientos. Afortunadamente la había, y me lo mandaron a casa gratuitamente.

Así que mi consejo es que si ves algo que te gusta pero no lo hay en tu talla o el producto presenta alguna tara o defecto, pregunta a ver qué es lo que la tienda pueda hacer por ti. En la mayoría de casos, les interesará mantener la venta por lo que moverán Roma con Santiago para ayudarte.  También puedes comprobar con diferentes apps la disponiobilidad de un producto online, contactar con el departamento de comunicación de las tiendas virtuales, etc. Nunca te quedes con la duda, sea el tipo de tienda que sea, tú quieres comprar y ellos desean vender.

10. No te calles, actúa.

En el periodo de rebajas se recortan los precios, pero nunca los derechos que tienes como consumidor: intenta llegar a un arreglo con el propio comercio. Si no consigues una solución amistosa, pide la hoja de reclamaciones  y plasma en ella tu queja.

¿Qué os parecen esta serie de tips y consejos?, ¿Soléis comprar en período de Rebajas? No dudéis en dejarme un comentario. ¡Nos vemos pronto de nuevo en la guarida!

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Yours truly,

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